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Día mundial del sueño feliz

Publicado 29 de junio de 2012 por mamirockera

Siempre he sabido que quería ser mamá. Desde pequeñita pensaba las cosas que haría o no haría con mi bebé. Cosas del tipo “nunca le obligaré a comer nada que él no quiera”, “sea niño o niña le vestiré con todos los colores, que tontería de azul  y rosa” o “si quiere una mascota le enseñaré a cuidarla y aprenderá a ser responsable“. Cuando llegué a la adolescencia seguí en mis trece, pero en esta fase con cosas más profundas “si puedo hacerlo, enseñaré a mi hij@ en casa, no quiero que el sistema lo amaestre desde la infancia“, “crecerá con toda la libertad que esté en mi mano para explorar su entorno y experimentar” o “hablaré siempre con mi hij@ de cualquier tema que me quiera preguntar“.

Muchas ideas y muchos pensamientos pasaron por mi cabeza desde el día que decidí que quería ser madre hasta que tuve a mi bebé por primera vez  en brazos. Curiosamente una de las cosas que no me planteé jamás fue la cuestión del sueño. Supongo que daba por hecho que los bebés dormían en sus cunitas y , poco más adelante, en sus cuartitos (yo también sufrí durante mi embarazo el síndrome del nido).  Empecé a buscar información sobre el sueño de los bebés cuando, a partir del 15º (más o menos) día de tener a mi bebé en casa, este no quería dormir en la cunita. Le daba el pecho por la noche y se dormía y cuando lo iba a meter en su cuna (pegadita al borde de la cama) se despertaba llorando. Pasé un par de noches en vela (por cabezona) intentando acostar al pequeño en la cunita. Una noche estaba tan cansada que en la primera toma me dormí con el enano en mi pecho. Me desperté como a las 4 horas y me di cuenta de que seguía abrazando a mi bebé y este estaba comiendo. Entonces entendí cual era el sitio donde el bebé tenía que dormir. Durante los meses siguientes durmió en mi regazo y cuando él se empezó a notar incómodo (ya se movía más) lo tumbé en la cama junto a mi y él solito buscaba la teti cuando tenía hambre. Busqué información sobre el tema y fue cuando descubrí una nueva palabra con un significado tan antiguo como nuestra misma existencia: colecho.

Estudios antropológicos, neurológicos y psicológicos hablan sobre el colecho asegurando que es la forma de dormir más favorable para la madre y el bebé. Y yo lo corroboro!!! 😀 Mi pequeño tiene casi ocho meses y duerme las noches enteras como un lirón (no se despierta ni para mamar, él hociquea y yo le acerco la teti) y se echa dos siestones durante el día uno por la mañana (se duerme en  la bandolera cuando salgo a la calle y sigue así al llegar a casa) y otro por la tarde (me lo ato y hago cositas como barrer, recoger, cocinar…) . Hasta hace poco dormíamos los tres en la misma cama, pero ahora con el calor he puesto una cunita tipo sidecar para que mi niño se estire como a él le gusta. Y somos la mar de felices. Pocas cosas hay tan hermosas en el mundo como despertarte con la sonrisa de tu bebé a medio palmo de tu cara, o jugar un rato con él en la cama antes de dormir o de levantarte. 

Nanas

Publicado 28 de junio de 2012 por mamirockera

Hace poco estuve en un rastrillo de un pueblo. No hacía mucho calor pero el peque tenía sueño y le estaba costando dormirse (por lo tanto estaba un poco refunfuñón) supongo que por el jaleo que había. Me aparté un poco a un sitio con sombra y poco concurrido donde se encontraba un puesto de libros de segunda mano. Mientras arrullaba a mi niño le cantaba una de las nanas que le suelo cantar para dormir. Al momento se quedó dormido, no tardó ni 5 minutos. El chico del puesto de libros me miraba sonriente y me dijo que hasta ese instante no se había dado  cuenta de lo mucho que echaba de menos el oír una nana. También le gustó la forma en que llevaba al peque (en la bandolera).Después de un ratito de charla le compré el libro “Un capitán de quince años” de Julio Verne, para aumentar la colección de libros que le estoy haciendo a mi niño (de eso hablaré en otro post).

A mi pequeño le canto mucho. Le canto durante todo el día estemos en la calle o en casa o en el mercado. Le gusta y obviamente tiene sus preferencias según la marcha que lleve.  Por las mañanas le canto openings de series de dibujos de mi infancia (como mami que creció en los 80 tuve una amplia variedad de dibujos animados a mi disposición, y creo que los llegué a ver todos por que me se todas las canciones!): “Sherlock Holmes”, Juana y Sergio, David el Gnomo, el Gnomo Claus, Erase una Vez… Y canciones de Barrio Sésamo: Trogloditas, Tipi Tipi Ton, Pintar sin parar… Por las tardes está más animado, entonces pongo mis discos favoritos y bailamos al son de “I was made for loving you” o “Shock me!” de los KISS. “I want to break free“, “Under Preasure” o “Bohemian Rhapsody” (ua de mis canciones favoritas) de Queen. Y más canciones de muchos más grupos de Rock 😉  Aunque cuando es la hora de las siestas le suelo poner Tchaikovsky (el Cascanueces o el Lago de los Cisnes) , Vivaldi (las Cuatro estaciones), Beethoven (La Pastoral) o Chopin (conciertos de Piano).

Cuando tiene sueño y le cuesta dormirse (por los dientes por ejemplo) le acaricio o le acuno (depende de si estamos en la cama o de paseo) y le canto dos nanas muy particulares ya que forman parte de las bandas sonoras de dos de mis películas favoritas de mi niñez: “Guerreros del viento” (Esa fue la versión que llegó a España en los 80, la original se llama Nausicaa del valle del Viento y ya se encuentra disponible. Y tengo las dos. ) y “El Vuelo de los Dragones“.

                 

Son canciones que le estuve cantando desde que intuí su existencia física. La primera vez que le tuve cara a cara le canté “El vuelo de los dragones” ( interpretada por Don McLean) mientras tomaba mi pecho derecho. Fue uno de los mejores momentos de mi vida. 

Os animo a todos a cantar a vuestros hijos, que no se pierda la tradición de la “Nana”.

Por qué no hay que aplicar el método Estivill

Publicado 27 de junio de 2012 por mamirockera

No todo el mundo sabe que lo que ha hecho este pediatra es copiarse un método ideado por el estadounidense Ferber, que consiste en aumentar progresivamente el tiempo que se deja llorar al bebé en la cuna por las noches, hasta que deja de llorar del todo (total, nadie va a acudir). De manera que Estivill no ha hecho nada original.

¿Y funciona? Pues sí: los niños acaban durmiendo. Con este argumento, los padres que defienden el método justifican su decisión. Pero, en la crianza (y en la vida), el fin nunca justifica los medios.

Estas son algunas de las razones por las que no hay que aplicar el Estivill:

  1. Los niños no llegan a dormir como los adultos hasta cumplidos los 6 años. Es decir, hasta esa edad, los despertares nocturnos son normales. No hay nada de malo en un bebé que se despierta por las noches. El problema lo tienes tú, no tu bebé.
  2. Tú sabes que tu bebé está perfectamente a salvo en su cuna. Pero tu bebé no sabe que está a salvo. Para él, la mayor amenaza es no tenerte cerca. Gracias a este instinto, que está escrito en su código genético desde que existe la especie humana, es que hemos podido sobrevivir. Imagina a un bebé abandonado a su suerte en una pradera prehistórica, presa fácil de cualquier depredador. Sin el instinto de llorar al sentirse en peligro, y así alertar a su madre, sus minutos están contados. Tu bebé, en el siglo XXI, comparte el mismo código genético que ese bebé prehistórico. Para él, la amenaza de estar a oscuras, solo en una cuna, sigue siendo tan real como la del bebé expuesto a ser devorado por las fieras.
  3. Los bebés no piden lo que no necesitan. No está tratando de manipularte, ni de salirse con la suya: eso lo hacemos los adultos. La necesidad de contacto para un bebé es tan importante y vital como la necesidad de alimento. Pretender que un bebé se quede tranquilito en su cuna sin chistar y que duerma toda la noche es un sinsentido. De acuerdo con Rosa Jové, sólo un 10 o un 15% de los bebés son capaces de dormir 10 o 12 horas de un tirón a la edad de 7 meses.
  4. Un bebé espera ser atendido cuando llora. Si nadie acude, comprenderá que de nada sirve hacerlo, que él no es importante: que no es amadoY arrastrará este condicionamiento (y la consecuente falta de autoestima) hasta la vida adulta. Aprenderá que no vale la pena luchar, que la batalla está perdida de antemano. Lamentablemente, son demasiados los adultos hoy en día que ven la vida de esta forma. Y esto es algo trágico.
  5. Un niño es un ser humano y merece el mismo respeto que un adulto. Esto incluye el respeto a sus propios procesos naturales. ¿Le negarías atención a un adulto que sufre, sólo para que «aprenda»?
  6. Un niño que siente miedo y cuyo llanto no es atendido, segrega adrenalina y otras sustancias que hacen que en todo su organismo se active un estado de alerta (igual que te ocurre a ti en situaciones de peligro). Llega un momento en que la amígdala, una parte del cerebro emocional, se colapsa. Entonces el organismo empieza a segregar nuevas sustancias (endorfinas, serotonina) para combatir ese estado de alerta, pues no se puede mantener por demasiado tiempo. Es entonces cuando el niño, drogado por su propio organismo, se duerme. ¿Ha aprendido a dormir? No. Se ha autodrogado (Dormir sin Lágrimas, Rosa Jové). En esto es que se basa el Estivill. Cuanto más pequeño es el niño, mayor es el estado de shock al que se le somete.
  7. Una exposición prolongada a la adrenalina y otras hormonas del estrés trae muchas secuelas negativas, como el daño de células cerebrales y una «desregulación duradera de la bioquímica cerebral» (Jové),  con consecuencias como depresión, trastornos del apego, indefensión aprendida, ansiedad, hiperactividad…
  8. Si no te hubiesen convencido de que el método Estivill es sano, no lo harías. No conozco una sola madre que no haya tenido la más mínima duda de estar haciendo lo correcto al escuchar llorar a su bebé y no acudir. Pon la mano en tu corazón y pregúntate si realmente quieres hacer esto. ¿A que no? ¿A que todo tu cuerpo te está pidiendo que acudas de inmediato y cojas en brazos a tu hijo, y le cantes y arrulles hasta que este dormido? Pues eso es exactamente lo que tienes que hacer, lo que la naturaleza te ha programado para que hagas. ¿Por qué vas a dar más crédito a un médico que le pone su nombre a un método que inventó otro que a tu propio corazón? ¿Quién es quién para decirte que es malo coger a tu hijo y cantarle?
  9. Existen otras alternativas. Si tu bebé se despierta cada hora y media (como lo hacía el mío), si estás agotada y no puedes más, existen formas respetuosas de ayudar a tu bebé a conciliar el sueño más rápidamente, y a volver a dormirse sin ayuda cuando se despierte por la noche. Te recomiendo el libro Felices Sueños de Elizabeth Pantley, que puedes conseguir en Amazon entrando aquí. A mí me cambió la vida, y sin derramar ni una sola lágrima. Ninguno de los dos.

Gracias a Nace una mamá

29 de junio, Día Mundial del Sueño Feliz!

Publicado 22 de junio de 2012 por mamirockera
La blogosfera maternal y paternal ha creado una iniciativa para que todos compartamos nuestras experiencias de sueño feliz con nuestros hijos.
Se ha creado un grupo en Facebook, llamado Día Mundial del Sueño Feliz, y también un evento ,donde se explica cuál es la iniciativa.
Se trata de realizar una acción de choque el próximo 29 de junio en las redes sociales.
Queremos que el hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz.
Para ello, las acciones son las siguientes:
-Súmate al grupo de Facebook o al evento.
-Si eres bloguera o bloguero, anuncia ya este evento en tu blog. Especifica que el hashtag #desmontandoaEstivill solo hay que usarlo el día 29 en Twitter. Haz un post ahora anunciándolo y publica otro post el 29 contando tu experiencia de sueño feliz. 

-El día 29 (y nunca antes) comparte todos los artículos, citas, testimonios que quieras sobre sueño feliz acompañando a tu hijo, a través de tu perfil o tu página de Facebook, y a través de Twitter.
-El día 29 (y nunca antes) tuitea y retuitea todas las razones que tienes para acompañar a tu hijo a dormir, todos los argumentos científicos que encuentres, todas las ideas que quieras, bajo el hashtag#desmontandoaEstivill. 



Si quieres material para sacar tus ideas y para compartir, aquí tienes unos cuantos artículos muy útiles: 
Desmontando a Estivill, por psiquiatra Ibone Olza
“La criatura que duerme sola es una novedad histórica”, por antropólogo James McKenna
Firmada por varios médicos, pedagogos y profesionales: Declaración sobre el llanto de los bebés
El método Estivill: el último eslabón de una larga cadena de doctrinas hostiles a la infancia, por psicoterapeuta Juan Campos
Estivill delira…, por Tenemos Tetas
Terapia para el Sr. Estivill, de Mente Libre
Hay que vencer al miedo, de Ser Mamás
Pediatría con sentido común… de Para el bebé
Sobre el “sentido común” de algunos de nuestros pediatras, de Reeducando a mamá
Mi carta al señor Estivill, el señor que vende malos sueños, de Mimos y Teta
Cómo no conciliar y no sentirse culpable por ello, de Bebebibobu
El 80% de los niños duerme en compañía, de Bebés y Más.
Artículos sobre sueño infantil y colecho, en Crianza Natural
Sobre el colecho, en El Arte de Criar
El sueño infantil, mitos y realidades, en Dormir sin llorar.
Por qué los niños se despiertan por la noche, de Carlos Glez, en Holistika
EDITO: (25/06/2012)

Recordad: el evento para twitter es el viernes día 29 de junio.

Como punto de partida teórico, todos deberíamos comenzar estudiándonos este artículo

IMPRESCINDIBLE:

“La criatura que duerme sola es una novedad histórica”, del antropólogo norteamericano James McKenna:

http://www.tenemostetas.com/2011/07/la-criatura-que-duerme-sola-es-una.html

El original en pdf aquí:  https://sites.google.com/site/rescatandotextos/o-1

Otros artículos y enlaces para estudiar, compartir, tuitear y retuitear. Podemos elegir frases y tuitearlas:

Ibone Olza: http://iboneolza.wordpress.com/2012/06/06/desmontando-a-estivill/ (que dio título al hashtag que usaremos)

Ibone Olza: El llanto de los bebés http://iboneolza.wordpress.com/2012/06/13/el-llanto-de-los-bebes/

Ibone Olza: Dormid con ellos (receta de psiquiatra infantil)

http://iboneolza.wordpress.com/2012/05/23/dormid-con-ellos-receta-de-psiquiatra-infantil/

-Reflexiones sobre el Método Estivill, por Rosa Jové

http://www.crianzanatural.com/art/art67.html

Firmada por varios médicos, pedagogos y profesionales: Declaración sobre el llanto de los bebés

http://www.durga.org.es/webdelparto/declaracin_sobrellanto_de_los_bebs.htm

El método Estivill: el último eslabón de una larga cadena de doctrinas hostiles a la infancia, por psicoterapeuta Juan Campos

http://www.tenemostetas.com/2012/02/el-metodo-estivill-el-ultimo-eslabon-de.html

Por qué no hay que aplicar el método Estivill, de Nace una mamá

http://naceunamama.com/600/por-que-no-hay-que-aplicar-el-metodo-estivill

Leslie Power Labbé, psicóloga clínica: El sueño de nuestros hijos y la intimidad de pareja

http://www.espaciocrianza.cl/wp/el-sueno-de-nuestros-hijos-y-la-intimidad-de-pareja-psicologa-clinica-leslie-power-en-tvn-conecta2/

Leslie Power Labbé y F. Montedonico, psicólogas: Sobre los métodos para enseñar a dormir a los niños

http://www.espaciocrianza.cl/wp/sobre-los-metodos-para-ensenar-a-dormir-a-los-ninos/

Ramón Soler:  – Bebés y métodos conductistas de aprendizaje (I): la semilla de la violencia

http://www.mentelibre.es/?p=881

– Bebés y métodos conductistas de aprendizaje (II): Violencia permitida

http://www.mentelibre.es/?p=925

– Terapia para el Sr. Estivill. http://www.mentelibre.es/?p=1304

– El colecho reactivo, la nueva sandez del amigo de Estivill.

http://www.mentelibre.es/?p=1601

Estivill delira…, por Tenemos Tetas

http://www.tenemostetas.com/2011/10/estivill-delira.html

Hay que vencer al miedo, de Ser Mamás

http://www.sermamas.es/el-bebe/hay-que-vencer-al-miedo/

Pediatría con sentido común… de Para el bebé

http://www.paraelbebe.net/pediatria-con-sentido-comun-para-padres-y-madres-con-sentido-comun/

Sobre el “sentido común” de algunos de nuestros pediatras, de Reeducando a mamá

http://reeducandoamama.blogspot.com.es/2011/10/sobre-el-sentido-comun-de-algunos-de.html

Mi carta al señor Estivill, el señor que vende malos sueños, de Mimos y Teta

http://mimosytta.wordpress.com/2012/05/02/mi-carta-al-sr-estivill-el-senor-que-vende-suenos-malos-suenos/

El 80% de los niños duerme en compañía, de Bebés y Más.

http://www.bebesymas.com/ser-padres/ael-80-de-los-ninos-duerme-en-companiaa-rosa-jove

Artículos sobre sueño infantil y colecho, en Crianza Natural

http://www.crianzanatural.com/art/ixg2.html

Sobre el colecho, en El Arte de Criar

http://asociacioncriarte.blogspot.es/tags/Colecho/

El sueño infantil, mitos y realidades, en Dormir sin llorar.

http://dormirsinllorar.com/sueno_infantil.htm

Por qué los niños se despiertan por la noche, de Carlos Glez, en Holistika

http://www.holistika.net/infancia/crianza/por_que_los_ninos_se_despiertan_por_la_noche.asp

El método Maridill, por Dra. Pastelina

http://elmetodomaridill.blogspot.com.es/2012/05/el-metodo-maridill.html

Mi bebé no duerme, por Mamá dame teta http://mamadameteta-grephypedon.blogspot.com.es/2011/11/mi-bebe-no-duerme.html

Loca de atar, de en minúsculas

http://www.enminusculas.com/2012/06/loca-de-atar.html 

El sueño infantil y el bienestar de nuestros hijos

http://mamikoala.com/blog/2012/06/el-sueno-infantil-y-el-bienestar-de-nuestros-hijos/

EDUARDO ESTIVILL: “existen investigaciones muy serias sobre las mamás que están en contra de estas ideas y la mayoría presentan una psicopatología en su forma de ser”, por María Berrozpe, http://reeducandoamama.blogspot.com.es/2012/05/eduardo-estivill-existen.html

SOBRE LAS AGUDAS RESPUESTAS DEL DOCTOR ESTIVILL CUANDO SE LE PREGUNTA SOBRE EL COLECHO, Por María Berrozpe, http://reeducandoamama.blogspot.com.es/2012/02/sobre-las-agudas-respuestas-del-doctor.html

Crítica al libro “Duérmete, niño” del Dr. Estivill, de la Asociación Primal, http://www.primal.es/infancia/articulos/angel1.html

Yo sufrí las consecuencias del método Estivill, http://consecuenciasestivill.blogspot.com.es/2011/11/15-anos-despues-del-metodo-estivill.html

Perspectiva de una estudiante: Trastornos del sueño http://perspectivadeunaestudiante.blogspot.com.es/2012/02/trastornos-del-sueno.html 

 

El blog alternativo: Método Ferber, testimonio de unos padres arrepentidos http://www.elblogalternativo.com/2008/12/10/metodo-ferber-testimonio-de-unos-padres-arrepentidos

Amor Maternal: Métodos de adiestramiento del Sueño: http://www.amormaternal.com/2011/02/claire-verity-king-ferber-estivill.html

Lactando Amando: Duérmete, niño, duérmete ya, que viene Estivill y te dormirá http://lactandoamando.blogspot.com.es/2011/06/duermete-nino-duermete-ya-que-viene.html

Amor Maternal: Métodos de adiestramiento para el Sueño http://www.amormaternal.com/2011/02/claire-verity-king-ferber-estivill.html

Dormir sin Llorar, varios artículos:

http://www.dormirsinllorar.com/pq.html

Renacuajos: Consecuencias del método Estivill: http://tiendarenacuajos.blogspot.com.es/2012/06/dia-mundial-del-sueno-feliz.html

EN INGLES:  

ISIS ON LINE, Información para padres y profesionales sobre el sueño infantil. http://www.isisonline.org.uk/

El antropólogo Desmond Morris contra los “brutales” libros de cuidados para niños:  http://www.guardian.co.uk/society/2008/sep/07/children.family

Varios artículos de James McKenna sobre sueño infantil y colecho:  http://www.naturalchild.org/james_mckenna/

DORMIR SIN LAGRIMAS

Publicado 30 de mayo de 2012 por mamirockera

Dormir sin lágrimas es un libro necesario en un momento en el que se han multiplicado los métodos para enseñar a los niños a dormir solos, tal y como comenta el pediatra Carlos González: «El sueño de los niños pequeños se ha convertido, en los últimos años, en motivo de preocupación para muchos padres».

Jové utiliza bibliografía científica, pero con un lenguaje directo y accesible para que los padres se familiaricen con el sueño y sepan qué cuestiones son importantes. La psicóloga se muestra en contra de los métodos mágicos para que los niños duerman, y menos aquellos basados en el llanto, que puso de moda el canadiense Richard Ferber y que han copiado muchos otros, aunque con pequeños retoques, como Eduard Estivill. «La repulsa a estas formas de trato infantil no viene predeterminada por las consecuencias que provocan, sino por cuanto atentan a la dignidad del niño como persona. Hemos de seguir creyendo en un mundo en el que el fin no justifica los medios», afirma la autora.

Además, recuerda que «cada bebé es irrepetible» y aconseja desconfiar de los métodos iguales para todos. «Algunos padres aún creen que los bebés nacen sin instrucciones. ¡Mentira! ¡Ellos son las instrucciones! Sígalas al pie de la letra», concluye.

El sueño infantil

«Dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las necesidades del ser humano. Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad reclama unas necesidades diferentes», explica la autora, quien resalta también la capacidad innata de los bebés para dormir.

Según la doctora Jové, el recién nacido (anteriormente, el feto) nace con dos fases del sueño bien diferenciadas: sueño activo (parecido a lo que en el futuro será el sueño REM) y sueño lento (que da lugar al resto de fases del sueño). Entre los 7 y los 10 meses han aparecido todas estas fases, aunque la periodicidad y duración son diferentes al adulto. Como recuerda la autora, los niños duermen la misma siesta hasta los cuatro años. Es a partir de los 5 o 6 años cuando el sueño del pequeño es bastante parecido al de los adultos (un único periodo nocturno de entre 8 y 10 horas sin siestas).

Otra de las evidencias claras, avaladas por varios estudios, es que todos, niños y adultos, nos despertamos varias veces en la noche, pero sólo los más mayores dominan la técnica para regresar al sueño. Es una cuestión de tiempo que lo hagan los niños, porque se trata de un proceso evolutivo. Por tanto, el sueño de un bebé no será nunca un indicativo del dormir del adulto.


Cómo saber si hay un problema

En este capítulo del libro, la autora advierte: «Desconfíe de métodos que sirven para todo.» Tras poner en alerta a los padres, sugiere acudir a los profesionales para que lleven a cabo un diagnóstico del posible trastorno y ajustar, así, su tratamiento. No obstante, les aconseja que tengan en cuenta los posibles errores en el diagnóstico, como no acertar con el comportamiento del pequeño, la falta de información sobre lo que se debe considerar normal a cada edad, la escasa sincronía entre los horarios de los padres y los de los niños, y alarmarse con cuestiones normales. «Antes de pensar que su hijo duerme mal, compruébelo. La información está para eso

La psicóloga invita a los progenitores a ponerse en la situación del niño para poder contestar a todas esas preguntas que nos hacemos y no malinterpretar sus peticiones. La vida de hoy en día es una locura no sólo para los adultos, sino también para los niños, que deben amoldarse a ella, a pesar de que esta actitud no es lo más adecuado. En este sentido, Jové apunta que en muchas ocasiones «la falta de sincronía entre las obligaciones de unos y los derechos del otro son el único y real motivo de conflicto y los seres humanos llevamos miles de años sin métodos para dormir niños y nunca ha habido mayores problemas con ellos. Todos acababan durmiendo».

Trastornos del sueño

Los niños no siguen el horario de 24 horas de los adultos, los expertos aseguran que se trata en realidad de 25. Por eso, les cuesta meterse en la cama habitualmente y presentan alteraciones en el horario. Jové mantiene que el seguimiento de una rutina y ayudarles a diferenciar el día de la noche ayuda a muchos pequeños.

No obstante, la autora divide los trastornos del sueño en dos: disomnias –alteraciones en la cantidad y la calidad del sueño– y parasomnias –acontecimientos o conductas anormales cuando se duerme–. En la mayoría de los casos se da el primer tipo de obstáculo en el descanso infantil, pero los terrores nocturnos, las pesadillas o el sonambulismo, entre otros, también son objeto de preocupación por parte de los padres. «En los niños, la mayoría de las parasomnias suelen mejorar si se acuestan con poco cansancio y ansiedad. Para ello podemos seguir un horario prudente de acostarlos, intentar que estén relajados y hacerles compañía o dormir con ellos», apunta la autora, que defiende las múltiples ventajas del colecho, una práctica habitual en muchos países.

Lo que no se debe hacer

Muchas veces se acierta más si se sabe lo que no se debe hacer. La doctora Jové, antes de exponer sus consejos, advierte sobre los múltiples ejemplos de metodología que imperan en los países desarrollados para lograr que los niños no sean un obstáculo más en la estresada vida de sus padres. «Los métodos para enseñar a dormir a los niños dejándolos solos se empezaron a publicar hacia los años 50 del siglo pasado» y algunos autores han publicado estos métodos, con pequeños retoques, publicitándolos como originales y novedosos.

«No hay diferencia de éxito entre los métodos que enseñan a dormir a base de dejar llorar mediante una tabla y los que simplemente dejan llorar. Si la hay entre aplicarlo antes de los 18 meses o después», escribe esta especialista en el sueño. Para Jové, los métodos de adiestramiento no enseñan a dormir, «solamente provocan un shock emocional que altera los niveles de las principales hormonas que regulan nuestras emociones, y además le demuestran que no vale la pena quejarse porque nadie les responderá. Por eso funciona mejor en niños pequeños, ya que son los que tienen más posibilidad de shock».

Además, su aplicación conlleva secuelas importantes a corto, medio y largo plazo: «trastornos de ansiedad, depresiones, indefensión aprendida, trastornos de apego, trauma por estrés agudo y síndrome de estrés postraumático». Jové mantiene que estas alteraciones son reparables, aunque «no reversibles», ya que pueden quedar enmascaradas y no hacerse evidentes hasta la vida adulta. Asimismo, huye de la utilización de fármacos en los problemas del sueño, no sólo por sus muchas contraindicaciones, sino porque en muchos casos se produce el efecto contrario.

Qué podemos hacer

La autora, que mantiene que aunque no se haga nada, el niño dormirá sin interrupciones algún día, ensalza el papel de la lactancia en el éxito del sueño, «por la propia composición de la leche, y debido al relajante contacto con la madre y a la succión calmante». La alimentación materna no sólo favorece al niño, sino que beneficia a la madre, ya que hormonalmente le ayuda a coger el sueño con más facilidad.

También hace especial hincapié en las cualidades positivas del colecho, siempre y cuando se lleve a cabo de una forma segura. «Gracias a él, el regreso al sueño después de un despertar es más corto para ambos casos (madre e hijo). También ayuda al bebé a sincronizarse con la madre y a pasar de un estadio a otro del sueño con más facilidad», comenta la autora. En este sentido, la psicóloga añade que la actitud «positiva y responsiva» de la madre hacia el niño crea en el menor una tranquilidad que le ayuda a abandonarse al sueño.

Dormir sin lágrimas, una «guía para padres desesperados» como la define la autora, solicita a los padres un ejercicio de observación de sus hijos en el número de horas de sueño o el de despertares, y estar atentos a las «señales del niño cuando tiene sueño» para evitar problemas posteriores.

Visita el Foro de Dormir sin llorar

La culpa como carga (Testimonio de unos padres arrepentidos)

Publicado 9 de mayo de 2012 por mamirockera

Cada noche en el mundo millones de niños lloran desconsoladamente en sus cunas porque sus bienintencionados padres se han dejado convencer por falsos gurus de crianza y la inercia social para abandonar a la soledad a sus bebés y no consolarles en su sufrimiento.

El método Ferber es el verdadero método Estivill ya que fue creado 12 años antes y este último se limitó a copiarlo y divulgarlo en castellano.

Y aquí tenéis el testimonio de una familia estadounidense que lo aplicó con uno de sus hijos y las consecuencias.  Traducción del blog “the laundry line

LA CULPA COMO CARGA
Culpables, lo hicimos. Nos quedamos en la cama  una noche y dejamos a nuestro hijo de 8 meses llorando en la oscuridad. No teníamos planes de implementar el método Ferber. De hecho mi esposo y yo, ambos creíamos fuertemente que era cruel dejar a un niño en la oscuridad. Nos declaramos temporalmente como en estado de demencia o como auto defensa.

Todos han escuchado sobre el método Ferber. Con el que tu enseñas a tu hijo a dormir solo incrementando espacios de tiempo para consolarle cuando él llora. No le tocas o no le coges en brazos. Pero le haces saber que estas ahí. Es un programa de modificación de comportamiento que enseña a tu hijo a consolarse él solo. Nunca soñé que podría pasar por esto como experiencia propia.

Nosotros ciertamente no tuvimos la paciencia suficiente para mecer a nuestro segundo hijo cada noche como lo hicimos locamente con nuestra hija de ahora ya 7 años. La hora de irse a la cama fue una ardua tarea con ella- fue más complicado y delicado que robar secretos de estado-.

Después de cantar canción tras canción, debíamos llevarla suavemente hacia su cuna, meciéndola mientras verificábamos sus parpados palpitar. Debíamos bajarla cm a cm hasta que su cuerpo tocara el colchón. Muy lentamente debíamos retirar primero una mano luego la otra, dejando solo los dedos para mantener contacto. Luego cuidadosamente podíamos levantar el dedo deslizándolo mientras nos ibamos sigilosamente de la habitación. Con cualquier paso, los ojos podrían abrirse y exponer nuestro engaño y todo el proceso tendría que comenzar de nuevo.

Años más tarde, aun bostezamos pensando en el procedimiento. ¡Nos pusimos de acuerdo que nuestro segundo niño simplemente tendría que aprender a dormir!.

Convertirse en una familia Ferber es cuestión de oportunidad. Nuestro pequeño niño requirió mecerle, cantarle y llevarle en brazos desde el principio. Gradualmente llegó a ser un tirano, despertándonos hasta 10 veces por noche. Durante las vacaciones con la familia de mi esposo fue el colmo, debimos hacer turnos para mecerle y cantarle en nuestro diminuto cuarto, sabiendo que toda la familia se despertaba con cada grito, frecuente y escandaloso.

Volvimos del viaje y pensamos que ciertas cosas deberían mejorar una vez que todos estuviéramos durmiendo en nuestras camas. La primera noche en casa, a la 1 am después de la tercera vez que llamó despertándonos, en nuestro delirio de estar privados de sueño le dimos una oportunidad al doctor Ferber.

Fueran cerca de una hora de gritos y cuidadosas salidas y regresos programados y así sucesivamente hacia la cuna, pero todos finalmente dormimos esa noche. Después de dos noches de cada vez menos despertares frecuentes fuimos una familia Ferber.

Suena bastante simple, ¿no es cierto?.

Pero cuando te despiertas a las 3 am y sientes tu corazón roto por los múltiples gemidos ahogándose que son como cuchilladas y que tú sabes que deberían ser escuchadas, parece simplemente inhumano. Cuando caminas hacia la habitación y una cara roja de tanto gritar y cubierta de lágrimas y mocos, te confronta acusándote, tú simplemente quieres tener a tu hijo en tus brazos y calmar la situación con abrazos y susurros tranquilizantes.

Aunque el método Ferber funciona, tú no puedes evitar creer que si fueras mejor padre tendrías ganas de estar cantando y meciéndole toda la noche, o hacer un espacio en tu dormitorio, en tu cama para un pequeño cuerpecito extra.

Es como si nos diésemos una paliza a nosotros mismos, aun cuando descubrimos que el método funcionaba. Nada acerca de esto parece correcto – excepto por el hecho de que funcionó. Pronto pudimos poner a nuestro hijo en su cama y él pudo sobrellevar esto solo. Pero yo eché de menos estas ocasiones para mecerlo. Eché de menos su suave cabeza en mis brazos y la tranquila respiración contra mi piel.

Ahora “nuestra pequeña historia de éxito Ferber” va al fondo de las escaleras cada noche y pide para ir a cama. Si tratas de mecerlo o abrazarlo a la hora de acostarse se aleja retorciéndose, aun en medio de la noche, con un terrible frío. Él rehuye a ser mecido o cantado.

Le enseñamos a consolarse él solo, sin saber que estuvimos dejando escapar nuestra propia capacidad de hacer eso por él.

Reflexiones acerca del sueño infantil, por el Dr. Carlos Gonzalez

Publicado 8 de mayo de 2012 por mamirockera

Comentan en el famoso libro que nos ocupaba (Del Dr. Estivill) cómo los niños utilizan cualquier estrategia para llamar la atención, “que si tengo hambre, que si tengo sed, que si tengo miedo, que si enciende la luz…“. Yo estuve en una conferencia del Dr. Estivill que llegó a decir: “pues claro, si vuestro hijo os dijera: mamá para que me duerma tienes que bailar sevillanas“, ¿no bailarías sevillanas? Entonces yo pensé: hombre, y entonces, ¿cómo es que no quieren bailar sevillanas? ¿cómo es que no piden nada que desee, nada que quiera? No hay ningún niño que diga: “Mamá, cómprame una bicicleta y me duermo” o “mamá, si me das chocolate me duermo“. Incluso un niño que por la mañana ha estado llorando porque quería un caballito, porque quería ir a la feria, porque quería un helado, porque quería no sé qué, por la noche no te va a decir: “mamá, si mañana me compras el helado me voy a seguir durmiendo“.
Y si tú se lo dices a él, si le intentas comprar: “va, si no te despiertas más, mañana te compro el caballito, el helado, la play station,… lo que quieras“. Si le logras comer mucho el coco y si es un niño un poco mayor, porque el pequeño ni lo aceptará, es posible que intente hacer el esfuerzo, a ver si lo consigue, aunque no lo va a conseguir por mucho que le haga ilusión. Y todas las cosas que te pida, siempre tienen un factor en común, y es que tú tienes que ir a dárselo. Si el niño dice: “quiero agua, quiero agua, quiero agua,… un día tras otro” el día que tú cojas un vaso de agua y se lo dejes en la mesilla de noche, ese día no tiene sed. Entonces te dice que está oscuro que no sé qué no se cuántos. Le dejas una luz toda la noche en su habitación y entonces es contar un cuento. Le dejas un cassette contando un cuento y entonces ya no quiere cuento, quiere otra cosa. Lo único que quiere es que tú vayas. Entonces, ¿por qué pide agua, por qué pide cuento, por qué pide luz,…? Porque si pide lo que realmente quiere, es decir si dice: “mamá, ven“, no vas. Eres tú quien le está tomando el pelo a él. Los niños al nacer no saben hablar. ¿Cómo aprende un niño lo que es un gato? Pues porque cada vez que pasa un gato, tú le dices: “mira, un gato“.
Si cada vez que pasa un gato tú le dijeras: “mira, un perro” el niño te diría que es un perro. Cuando lo mismo que es tan fácil de ver para los objetos materiales, tú le dices: “esto es un despertador, estos es una cama, esto una silla, esto es un tenedor,…” sirve también para los conceptos inmateriales. ¿Cómo sabe el niño qué es pupa? Porque cuando el niño se cae, tú le dices: “ui, te has hecho pupa“. Cuando el niño pequeño te llama y no vas qué piensa: “me habré equivocado, esto no significa ven. Yo creía que decía ven pero habré dicho otra cosa porque no viene nadie“. Otro día prueba a decir “agua” y entonces vienes, “ah, ven se dice agua” porque diciendo agua viene. Eres tú quien está engañando al hijo, eres tú quien le está enseñando a pedir cosas que no necesita para nada. Probablemente muchos miedos infantiles se crean así. Es decir, el niño que no tiene suficiente ingenio para pedir agua o para pedir una cosa concreta, cómo a nuestra sociedad se nos enseña que es imposible que un niño normal llame a sus padres por la noche porque es de mala educación, nosotros le buscamos nuestra justificación. Cuando nuestro niño llame por la noche, en vez de decirle: “Qué pasa, te sentías sólo, me echabas de menos…” le decimos: “¿qué pasa? ¿tenías miedo?” y nuestro niño dice que sí, es que siempre dice que sí, claro. Pasa un gato y tú dices: “¿Qué es esto, un gato?” y te dice que sí, no te va a decir, “no, papá que esto no es un gato“. Claro que te dice que sí, piensa que tú se lo dices con buena intención. Entonces, él sabe que esa sensación que tiene se llama miedo. Más adelante sale en la película de la tele que hay un monstruo que se come a la gente, y tú le dices: “es una película de miedo“. Y entonces piensa: “ah, claro, mi padre lo que quería decirme es que hay un monstruo debajo de mi cama que se come a la gente“. Los niños que duermen con los padres o los niños que duermen en otro sitio pero los padres acuden sin poner ningún reparo, normalmente no tienen este tipo de miedos.
Y ¿dónde me he separado del hilo principal? Bueno, estábamos en que el niño era independiente, por eso se despierta un montón de veces, por eso te llama. Según ciertas teorías, el niño se despierta porque tú le has enseñado mal. Te hacen ver problemas de sueño o insomnio infantil por malos hábitos aprendidos. Esto se engarza un poco con las teorías conductistas. Conductismo es aquella que ponen una rata en una jaula y cada vez que aprieta la palanca le da un cacahuete. Entonces, la rata aprende a apretar la palanca. Y ciertamente, te dicen que lo mismo está ocurriendo con los niños, que como cada vez que llora o se despierta a media noche, tú vas, le estás enseñando a despertarse porque el hecho de ir tú es equivalente al cacahuete que se le da a la rata. Es un refuerzo positivo. Pero hay un problema con el modelo, es que si cada vez que la rata aprieta la palanca sale el cacahuete, la rata aprieta muchas veces la palanca, hasta que tiene suficientes cacahuetes.
Cuando la rata ya no tiene hambre, no aprieta la palanca. Y si a la rata, cada vez que aprieta le das un Euro, no te preocupes que no va a apretar la palanca. Ni por un euro, ni por un dólar, ni por un diamante, ni por un reloj de pulsera. La rata sólo aprieta la palanca si le das algo que exige. Nosotros sí que apretamos la palanca, o tornillos en la fábrica, o las teclas del ordenador a cambio de dinero, pero lo hacemos porque nosotros sabemos, y la rata no lo sabe, que con ese dinero podemos comprar comida y todo lo que queremos. Pero, si el dinero no serviría para comprar nada, si en vez de unos billetes muy monos de 50 y 100 euros te diesen unos cromos de futbolistas, nadie trabajaría. Trabajamos porque con eso obtenemos algo que necesitamos. Es decir, si tú crees que el ir los padres a ver al niño por la noche actúa como refuerzo positivo, es que estás admitiendo que el niño necesita que vayan los padres. El niño necesita que vayamos los padres tanto como la rata necesita comer. Entonces, suponiendo que de verdad fuera un proceso de aprendizaje en el que existe una conducta aprendida que es el despertarse por la noche y un refuerzo que es venir los padres, estamos admitiendo que ese refuerzo es algo que el niño necesita. Lo que dicen es: “pues no vayas y al dejar tú de ir, el niño dejará de despertarse“. Vale, eso es lo mismo que decir: “pues no le des comida a la rata y al dejarle de dar comida dejará de apretar la palanca“.
Es cierto que dejará de apretar la palanca pero se morirá de hambre. Entonces, si tú dejas de ir cuando tú niño llame, el niño dejará de llamarte, pero se está perdiendo algo. Morirse, morirse parece que no se mueren pero algo les tiene que pasar cuando está perdiendo algo que para él era tan importante como la comida para la rata.
Pero, eso sería admitiendo que de verdad fuera una conducta aprendida, pero es que no es una conducta aprendida, es que es una conducta innata. Es decir, a ver, lo que dicen es: “la tendencia normal, natural, espontánea del niño es dormir 10 horas seguidas, 11 horas seguidas, eso es lo normal, solamente aprende a despertarse cada 2 horas porque tú le acostumbras, porque acudes, no se qué no se cuántos..“. Pero al mismo tiempo te dicen: “para enseñarles a dormir toda la noche de un tirón, tienes que seguir este método, al pie de la letra, palabra por palabra, minuto a minuto sin saltarte ni uno durante días, semanas y meses. Si no, no va a funcionar y bajo ningún concepto ni ninguna circunstancia vuelvas atrás y vayas una noche a hacer compañía a tu hijo o te lo llevas a la cama contigo, porque entonces habrás perdido todo el trabajo realizado y será como volver a empezar“. Y entonces me digo yo: ¿qué método es este que lo que te sale espontáneamente que se supone que es dormir diez horas necesitas un libro para aprender a hacerlo y tienes que seguir al pie de la letra las instrucciones?. En cambio, lo que es aprendido, es tan fácil de enseñar, que cualquiera madre sin proponérselo ni siquiera, en un solo día se lo enseña a su hijo. Oye, si tan buenos profesores sois seguir con el repaso de matemáticas y tenéis unos genios. Si en un solo día habéis enseñado a vuestro hijo una cosa tan difícil y contranatural como es el despertarse cada dos horas. No, es al revés. Lo que es fácil es lo que el niño tiene tendencia a hacer, que es despertarse cada dos horas. Lo que es difícil es enseñarle a hacer algo artificial, que es dormir toda la noche. Eso sí que es un aprendizaje, una cosa nueva. Es decir, no es que este niño aprende a hacer una cosa nueva, es que el niño deja de hacer una cosa que ya haría. Eso se llama extinción de conducta y se produce por falta de refuerzo positivo. ¿Qué gana el niño cada vez que no vas? No gana nada, no tiene refuerzo, hay una ausencia de refuerzo. Cada vez que no vas, el niño deja de tener refuerzo para seguir despertándose. Hasta que llega un momento en que el niño piensa, bueno “piensa” no es una cosa automática, no es que piense sino que sucede así, una rata no piensa “voy a apretar aquí porque saldrá esto” pero el niño, de alguna manera, llega a la conclusión: “por mucho que llore mis padres no van a venir. Por lo tanto no vale la pena llorar“. El niño sólo llora cuando tiene la esperanza de que tú vayas, sino no va a perder el tiempo. Por tanto, que el niño llore significa que te quiere y que confía en ti. Y que el niño no llore, bueno hay algunos que no lloran porque no lloran, que ellos solitos sin hacerles nada, duermen toda la noche, pues enhorabuena. Nosotros queríamos tener un niño de esos, lo intentamos 3 veces y no nos salió y esto es como la lotería, al que le toca le toca. El niño que no es así espontáneamente, sino que ha aprendido a no llorar toda la noche, lo que ha aprendido es que no puede confiar, que no puede pedir ayuda a nadie. A ver, no sería tan grave como si no recibiese ni de día ni de noche. Evidentemente eso sería peor que peor. El niño que no le hacen caso de noche pero que de día sí le hacen caso, pues está medio bien pero no está tan bien como al que le hacen caso a todas horas. Y eso, ¿en qué se notará a la larga? Pues no lo sabemos, pero a la larga lo que queremos es que nuestro hijo confíe en nosotros. Es decir, tú si tu hijo sale a los 15 años por ahí una noche y alguien le quiere dar unas pastillas, tú quieres que él te lo cuente y que te pregunte qué hace con esas pastillas, si son buenas o malas,… Pues, ¿cómo quieres que a los 15 años te pida ayuda para eso, si a los dos años te ha pedido ayuda simplemente para que vayas a hacerle compañía por la noche y no has querido ir?. De alguna manera, le estamos enseñando a los niños que se las arreglen por sí mismos. 
Pero hay otro curioso tema que dicen, de que el niño se queda fijado en lo último que vio antes de dormirse. Te dicen que si el niño se duerme contigo al lado, como eres lo último que vio, cuando se despierte a media noche y tú no estés, entonces se pondrá a llorar. En cambio, si tú te has ido antes de que se duerma, como no te vio al dormirse, tampoco te dirá que vayas al despertarse. Esto no tiene ningún fundamento científico, se basa simplemente en un pequeño estudio que hicieron en EE.UU. Te dicen que lo que tienes que dejar al lado del niño son cosas que no vayan a desaparecer durante la noche. Es decir, si tú le dejas el chupete, el muñeco,… como no se van a marchar y cuando se despierte lo verá y estará tranquilo y volverá a dormir.
En cambio, si es una cosa que va a desaparecer como la madre, el niño al ver que no está el niño dirá: “antes estaba y ahora no está” y se pondrá a llorar. Suponiendo que eso sea cierto, habría una solución muy fácil y es que la madre se quede toda la noche. La madre en la cuna está “un poco mal” pero el niño en la cama del matrimonio está la mar de a gusto. Sería así de sencillo si eso fuera verdad. Pero es que no es verdad, y sino no hay más que hacer un pequeño experimento, no hace falta ni que lo hagas, imagínatelo, ya verás cómo sale seguro, un experimento mental que le llaman. Imagínate que te quedas a dormir con tu hijo y un osito, a tu marido le sacas porque está de experimentador. En el centro de la cama de matrimonio el niño, a la derecha un osito y a la izquierda tú y os ponéis a dormir. A la una de la madrugada viene tu marido, ahí con la bata blanca porque está de experimentador, y te dice: “eh, ya es la hora despierta”. Entonces, tú te vas y dejas al niño con el osito. Otro día, en cambio lo haces al revés. Viene tu marido a la una de la madrugada, se lleva al osito y tú te quedas. ¿Tú crees que el niño llorará igual en un caso que en otro? Es decir, ¿tú crees que si el niño está con la madre se va a poner a llorar porque ese osito que estaba a la hora de dormir, ya no está? Es decir, incluso la misma manera de hablar ya indica una actitud: “es que es lo último que ve“. No estamos hablando de cosas, estamos hablando de personas. No es lo último que ve, es su MADRE, puñetas, es distinto. No es lo mismo haber visto a tu madre que haber visto a un osito, que haber visto un poster, que haber visto un chupete. No es lo mismo. Y lo importante no es que fuera la última, es decir, que si una noche el niño se queda a dormir con una canguro desconocida que no le ha visto en su vida, pero ella la hace compañía hasta que se duerme y a media noche vuelves tú, te quedas con él y la canguro se va a su casa, ¿qué, a media noche se despierta y se pone a llorar porque le hecha de menos a la canguro? No, estás tu.
 MÁS CLARO???