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Mujer pagana, mujer libre

Publicado 3 de junio de 2012 por mamirockera

¿ Cómo es una mujer pagana ?

Son mujeres que quieren hacer de este un mundo más vivible.

Son mujeres que se dieron cuenta que el cambio que desean ver en el mundo, está en sus manos.

Son mujeres que se sienten hijas de la Pachamama, de Pulowi, de Gaia.

Son mujeres que creen en la horizontalidad de las relaciones.

Son mujeres que saben que el sistema patriarcal fracasa.

Son mujeres que se­ creen en el Sacerdocio Femenino.

Son mujeres que se atreven a ser distintas.

Son mujeres que se atreven a darle una educación diferente a sus hij@s.

Son mujeres que se atreven a decir “no” y “basta”.

Son mujeres que se atreven a correr con los lobos.

Son mujeres que se permiten ser compasivas consigo mismas.

Son mujeres que se atreven a caminar despeinadas.

Son mujeres que admiran y honran la vejez y la sabiduría.

Son mujeres que no creen en la superioridad.

Son mujeres que saben que el IQ no sirve para gran cosa.

Son mujeres que juegan y bailan con sus hij@s en cualquier lugar de la ciudad.

Son mujeres que forman cí­rculos espirituales.

Son mujeres que salen a buscar sus Diosas Oscuras y aunque tienen miedo, atraviesan el Bosque Espeso.

Son mujeres que lloran, se deprimen, y se cansan mas cuando están ovulando y no se sienten disminuidas por ello.

Son mujeres que aprendieron a reirse de sí mismas, son mujeres que saben que ser llamadas Brujas es un gran elogio, son mujeres que sienten a tod@s l@s niñ@s del mundo como sus hij@s.

Si te sientes identificada con esta descripción entonces:

¡ Bienvenida a la Cueva porque somos de la misma manada !!

wolf-woman

MANTRA PARA EL PARTO

Publicado 31 de mayo de 2012 por mamirockera

Yo se parir.
Como parieron las mujeres que me precedieron.
Mi madre, mi abuela, mi bisabuela, mi tatarabuela,
Y así hasta la primera mujer.
Lo llevo grabado en mis células.
Es su legado.
Mi cuerpo sabe parir.
Como sabe respirar, digerir, engendrar, andar, hablar, pensar.
Está perfectamente diseñado para ello:
Mi pelvis, mi útero, mi vagina, son obras de ingeniería
al servicio de la fuerza de la vida.
Yo soy ‘la que sabe’.
Y ‘la que sabe’ me susurra:
‘Cabalga la energía de las contracciones como si fuera el éxtasis,
Loba, leona, hiena, yegua, zorra, gata, pantera…
Encuentra tu hembra de poder y conviérte en ella’.
Y siendo ella, mamífera todopoderosa, doy a luz.

THE BIRTH PROYECT - Amanda Greavette

THE BIRTH PROYECT – Amanda Greavette

Mònica Manso
Inspiración para la semana del parto respetado 21-27 de mayo 2012.

DORMIR SIN LAGRIMAS

Publicado 30 de mayo de 2012 por mamirockera

Dormir sin lágrimas es un libro necesario en un momento en el que se han multiplicado los métodos para enseñar a los niños a dormir solos, tal y como comenta el pediatra Carlos González: «El sueño de los niños pequeños se ha convertido, en los últimos años, en motivo de preocupación para muchos padres».

Jové utiliza bibliografía científica, pero con un lenguaje directo y accesible para que los padres se familiaricen con el sueño y sepan qué cuestiones son importantes. La psicóloga se muestra en contra de los métodos mágicos para que los niños duerman, y menos aquellos basados en el llanto, que puso de moda el canadiense Richard Ferber y que han copiado muchos otros, aunque con pequeños retoques, como Eduard Estivill. «La repulsa a estas formas de trato infantil no viene predeterminada por las consecuencias que provocan, sino por cuanto atentan a la dignidad del niño como persona. Hemos de seguir creyendo en un mundo en el que el fin no justifica los medios», afirma la autora.

Además, recuerda que «cada bebé es irrepetible» y aconseja desconfiar de los métodos iguales para todos. «Algunos padres aún creen que los bebés nacen sin instrucciones. ¡Mentira! ¡Ellos son las instrucciones! Sígalas al pie de la letra», concluye.

El sueño infantil

«Dormir es un proceso evolutivo que se va adaptando a las necesidades del ser humano. Un recién nacido no duerme igual que un niño, ni éste igual que un adulto; ni un adulto igual que un anciano, porque cada edad reclama unas necesidades diferentes», explica la autora, quien resalta también la capacidad innata de los bebés para dormir.

Según la doctora Jové, el recién nacido (anteriormente, el feto) nace con dos fases del sueño bien diferenciadas: sueño activo (parecido a lo que en el futuro será el sueño REM) y sueño lento (que da lugar al resto de fases del sueño). Entre los 7 y los 10 meses han aparecido todas estas fases, aunque la periodicidad y duración son diferentes al adulto. Como recuerda la autora, los niños duermen la misma siesta hasta los cuatro años. Es a partir de los 5 o 6 años cuando el sueño del pequeño es bastante parecido al de los adultos (un único periodo nocturno de entre 8 y 10 horas sin siestas).

Otra de las evidencias claras, avaladas por varios estudios, es que todos, niños y adultos, nos despertamos varias veces en la noche, pero sólo los más mayores dominan la técnica para regresar al sueño. Es una cuestión de tiempo que lo hagan los niños, porque se trata de un proceso evolutivo. Por tanto, el sueño de un bebé no será nunca un indicativo del dormir del adulto.


Cómo saber si hay un problema

En este capítulo del libro, la autora advierte: «Desconfíe de métodos que sirven para todo.» Tras poner en alerta a los padres, sugiere acudir a los profesionales para que lleven a cabo un diagnóstico del posible trastorno y ajustar, así, su tratamiento. No obstante, les aconseja que tengan en cuenta los posibles errores en el diagnóstico, como no acertar con el comportamiento del pequeño, la falta de información sobre lo que se debe considerar normal a cada edad, la escasa sincronía entre los horarios de los padres y los de los niños, y alarmarse con cuestiones normales. «Antes de pensar que su hijo duerme mal, compruébelo. La información está para eso

La psicóloga invita a los progenitores a ponerse en la situación del niño para poder contestar a todas esas preguntas que nos hacemos y no malinterpretar sus peticiones. La vida de hoy en día es una locura no sólo para los adultos, sino también para los niños, que deben amoldarse a ella, a pesar de que esta actitud no es lo más adecuado. En este sentido, Jové apunta que en muchas ocasiones «la falta de sincronía entre las obligaciones de unos y los derechos del otro son el único y real motivo de conflicto y los seres humanos llevamos miles de años sin métodos para dormir niños y nunca ha habido mayores problemas con ellos. Todos acababan durmiendo».

Trastornos del sueño

Los niños no siguen el horario de 24 horas de los adultos, los expertos aseguran que se trata en realidad de 25. Por eso, les cuesta meterse en la cama habitualmente y presentan alteraciones en el horario. Jové mantiene que el seguimiento de una rutina y ayudarles a diferenciar el día de la noche ayuda a muchos pequeños.

No obstante, la autora divide los trastornos del sueño en dos: disomnias –alteraciones en la cantidad y la calidad del sueño– y parasomnias –acontecimientos o conductas anormales cuando se duerme–. En la mayoría de los casos se da el primer tipo de obstáculo en el descanso infantil, pero los terrores nocturnos, las pesadillas o el sonambulismo, entre otros, también son objeto de preocupación por parte de los padres. «En los niños, la mayoría de las parasomnias suelen mejorar si se acuestan con poco cansancio y ansiedad. Para ello podemos seguir un horario prudente de acostarlos, intentar que estén relajados y hacerles compañía o dormir con ellos», apunta la autora, que defiende las múltiples ventajas del colecho, una práctica habitual en muchos países.

Lo que no se debe hacer

Muchas veces se acierta más si se sabe lo que no se debe hacer. La doctora Jové, antes de exponer sus consejos, advierte sobre los múltiples ejemplos de metodología que imperan en los países desarrollados para lograr que los niños no sean un obstáculo más en la estresada vida de sus padres. «Los métodos para enseñar a dormir a los niños dejándolos solos se empezaron a publicar hacia los años 50 del siglo pasado» y algunos autores han publicado estos métodos, con pequeños retoques, publicitándolos como originales y novedosos.

«No hay diferencia de éxito entre los métodos que enseñan a dormir a base de dejar llorar mediante una tabla y los que simplemente dejan llorar. Si la hay entre aplicarlo antes de los 18 meses o después», escribe esta especialista en el sueño. Para Jové, los métodos de adiestramiento no enseñan a dormir, «solamente provocan un shock emocional que altera los niveles de las principales hormonas que regulan nuestras emociones, y además le demuestran que no vale la pena quejarse porque nadie les responderá. Por eso funciona mejor en niños pequeños, ya que son los que tienen más posibilidad de shock».

Además, su aplicación conlleva secuelas importantes a corto, medio y largo plazo: «trastornos de ansiedad, depresiones, indefensión aprendida, trastornos de apego, trauma por estrés agudo y síndrome de estrés postraumático». Jové mantiene que estas alteraciones son reparables, aunque «no reversibles», ya que pueden quedar enmascaradas y no hacerse evidentes hasta la vida adulta. Asimismo, huye de la utilización de fármacos en los problemas del sueño, no sólo por sus muchas contraindicaciones, sino porque en muchos casos se produce el efecto contrario.

Qué podemos hacer

La autora, que mantiene que aunque no se haga nada, el niño dormirá sin interrupciones algún día, ensalza el papel de la lactancia en el éxito del sueño, «por la propia composición de la leche, y debido al relajante contacto con la madre y a la succión calmante». La alimentación materna no sólo favorece al niño, sino que beneficia a la madre, ya que hormonalmente le ayuda a coger el sueño con más facilidad.

También hace especial hincapié en las cualidades positivas del colecho, siempre y cuando se lleve a cabo de una forma segura. «Gracias a él, el regreso al sueño después de un despertar es más corto para ambos casos (madre e hijo). También ayuda al bebé a sincronizarse con la madre y a pasar de un estadio a otro del sueño con más facilidad», comenta la autora. En este sentido, la psicóloga añade que la actitud «positiva y responsiva» de la madre hacia el niño crea en el menor una tranquilidad que le ayuda a abandonarse al sueño.

Dormir sin lágrimas, una «guía para padres desesperados» como la define la autora, solicita a los padres un ejercicio de observación de sus hijos en el número de horas de sueño o el de despertares, y estar atentos a las «señales del niño cuando tiene sueño» para evitar problemas posteriores.

Visita el Foro de Dormir sin llorar

Las cosas que un niño debe saber

Publicado 29 de mayo de 2012 por mamirockera

Todos nos preguntamos sobre las cosas que un niño pequeño debe saber. Hay tanto que aprender en la vida que parece que haber cumplido cuatro o cinco añitos es muy poco tiempo para haber descubierto sus misterios.

Un niño debe saber que es amado incondicionalmente por sus padres, en todo momento, y que, aunque se equivoquen, siguen siendo amados y respetados por su familia.

Un niño debe saber que como persona y niño que es tiene derecho a reír, a soñar y a jugar, a creer en hadas y duendes, a hacer “tonterías”, correr y cantar.

Aprendizaje y educación infantil

Un niño debe saber que puede siempre salirse de los límites al colorear, que puede pintar el sol de color verde y las flores de cualquier color. Que nadie es dueño de su creatividad ni de sus sueños y que aprende con la imaginación y el juego.

Un niño tiene que saber que jugando es como crecen los niños y que no tiene que estar sentado o callado para aprender. Tiene que saber que interrumpir su juego sin necesidad real es una intromisión y que, desde luego, nadie debe mandar en si quiere jugar a los exploradores o a las casitas en cada momento.

Un niño tiene que saber que los números y las letras no es lo más importante que debe aprendera esta edad y que tan importante como eso es que pueda descubrir jugando lo alto que puede saltar o que los dinosaurios pueden caminar a su lado si lo imagina.

Tiene que saber que los números y las letras le rodean y, con amor, sus padres le explicarán lo que vaya deseando aprender él, sin que nadie marque ni la hora ni la edad a la que cada cosa debe hacerse.

Un niño tiene que saber que el parque, el bosque, la playa, la arena y el viento son sus compañeros y sus maestros. Un niño tiene que saber que puede ensuciarse cuando juega y que no vamos a castigarle ni a permitir que nadie lo haga por haberse ensuciado. Y que vamos a ocuparnos de quenadie limite o encasille su aprendizaje con normas que vayan en contra de sus verdaderas necesidades.

Hábitos de salud y seguridad personal

Un niño tiene que saber que los hábitos de higiene y salud no son un capricho de sus padres, sino algo necesario para que no enferme. Y saber que, si nos pide una explicación, se la daremos adaptada a su comprensión pero, que si no lo entiende, puede confiar en nosotros.

Eso si, nuestras normas deberán ser realistas y flexibles. No pasa nada si no se peina o no se baña hoy si está cansado, pero lavarse las manos o los dientes no se lo puede saltar.

Un niño debe saber que puede comer cuando tenga hambre y dejar de comer cuando ya no tenga apetito. Que no tiene que terminarse el plato por convención social, ni en casa ni fuera de casa y que nadie está autorizado a presionarlo para que coma si ya no quiere más.

Un niño de cuatro o cinco años debe ya saber algunas reglas para mantenerse seguro y no correr riesgos cuando juega y conoce el mundo. Nuestro papel como padres es explicarles que existen peligros, que no deben cruzar una calle solos o que jamás deben marcharse fuera de nuestra vista. También tienen que saber que nadie, aunque sea alguien que parezca de confianza, tiene derecho a hacerles nada que no les guste y que sus padres lo creerán y defenderán si se ve en una situación incómoda.

Un niño debe conocer los riesgos de acercarse a un animal desconocido o escalar por un lugar alto sin nuestro permiso, y que seremos responsables al evaluar los riesgos. Deben saber que no hay que tocar los aparatos eléctricos sin supervisión o acercarse al fuego de la cocina.

Un niño debe saber que nadie puede obligarle a jugar con quien le moleste, agreda o desagrade y que tampoco tiene que “ser amigo” de quien no le trate bien, ni tiene que compartir su tiempo, sus juegos o sus juguetes con otros niños si no lo desea.

Confianza plena

Un niño tiene que saber que si se hace daño o tiene miedo acudiremos a su lado y lo confortaremos, sin juzgarlo ni etiquetarlo, sea la hora que sea. Que vamos a darles un abrazo y un beso cuando lo necesiten y que, si por la noche se siente solo o asustado, tiene un sitio a nuestro lado para dormir acompañado.

Un niño tiene que saber que cada dia estaremos con él conscientemente, escuchando activamente sus preocupaciones y pensamientos. Que sus “cosas” son importantes para nosotros como lo son para él y que no minimizaremos o negaremos sus sentimientos.

Un niño tiene que saber que tendremos en cuenta su opinión y no lo forzaremos a hacer cosasque le molesten o desagraden para complacer a otros y, del mismo modo, no debe hacer cosas que puedan molestar o desagradar a otros. Que lo respetamos como persona que es, y que, por ser un niño, sus derechos no son menores que los de los adultos.

También, por consiguiente, tiene que saber que cuando le pidamos algo que no desea hacer lo haremos porque realmente es necesario para su bienestar o seguridad. Es decir, tiene que saber que de verdad, de verdad, puede confiar en nosotros.

Un niño debe saber que si sufre agresiones o insultos de sus compañeros o de algún adulto que tenga autoridad sobre él, aunque sea un familiar o maestro, puede confiar en sus padres siempre y que ellos van a defender sus derechos hasta las últimas consecuencias. Que nunca le dirán que se defienda pegando o que debe callarse para que no lo rechacen por ser diferente. Debe saber que cualquier amenaza se verá minimizada si confia en sus padres, que ellos actuarán. Eso evitará que nuestro hijo se calle agresiones por amenazas de otros niños en el colegio por miedo.

Un niño tiene que saber que sus padres le apoyarán en la persecución de sus sueños y no le cortarán las alas diciéndole que lo que él quiere ser de mayor “es imposible”.

Un niño debe saber que siempre se le dirá la verdad y se le contestará a sus preguntas con sinceridad adaptando las respuestas a su edad.

Un niño tiene que saber que confiamos en él, que es inteligente, brillante, libre y que está lleno de amor y creatividad. Solo necesita que le dejemos crecer para desarrollar todas esas maravillosas capacidades.

Estas son las cosas que creo que los niños deben saber lo antes posible y que cuanto antes se las enseñemos, más fuertes, libres y felices podrán ser.

Gracias a: Bebes y más