La culpa como carga (Testimonio de unos padres arrepentidos)

Publicado 9 de mayo de 2012 por mamirockera

Cada noche en el mundo millones de niños lloran desconsoladamente en sus cunas porque sus bienintencionados padres se han dejado convencer por falsos gurus de crianza y la inercia social para abandonar a la soledad a sus bebés y no consolarles en su sufrimiento.

El método Ferber es el verdadero método Estivill ya que fue creado 12 años antes y este último se limitó a copiarlo y divulgarlo en castellano.

Y aquí tenéis el testimonio de una familia estadounidense que lo aplicó con uno de sus hijos y las consecuencias.  Traducción del blog “the laundry line

LA CULPA COMO CARGA
Culpables, lo hicimos. Nos quedamos en la cama  una noche y dejamos a nuestro hijo de 8 meses llorando en la oscuridad. No teníamos planes de implementar el método Ferber. De hecho mi esposo y yo, ambos creíamos fuertemente que era cruel dejar a un niño en la oscuridad. Nos declaramos temporalmente como en estado de demencia o como auto defensa.

Todos han escuchado sobre el método Ferber. Con el que tu enseñas a tu hijo a dormir solo incrementando espacios de tiempo para consolarle cuando él llora. No le tocas o no le coges en brazos. Pero le haces saber que estas ahí. Es un programa de modificación de comportamiento que enseña a tu hijo a consolarse él solo. Nunca soñé que podría pasar por esto como experiencia propia.

Nosotros ciertamente no tuvimos la paciencia suficiente para mecer a nuestro segundo hijo cada noche como lo hicimos locamente con nuestra hija de ahora ya 7 años. La hora de irse a la cama fue una ardua tarea con ella- fue más complicado y delicado que robar secretos de estado-.

Después de cantar canción tras canción, debíamos llevarla suavemente hacia su cuna, meciéndola mientras verificábamos sus parpados palpitar. Debíamos bajarla cm a cm hasta que su cuerpo tocara el colchón. Muy lentamente debíamos retirar primero una mano luego la otra, dejando solo los dedos para mantener contacto. Luego cuidadosamente podíamos levantar el dedo deslizándolo mientras nos ibamos sigilosamente de la habitación. Con cualquier paso, los ojos podrían abrirse y exponer nuestro engaño y todo el proceso tendría que comenzar de nuevo.

Años más tarde, aun bostezamos pensando en el procedimiento. ¡Nos pusimos de acuerdo que nuestro segundo niño simplemente tendría que aprender a dormir!.

Convertirse en una familia Ferber es cuestión de oportunidad. Nuestro pequeño niño requirió mecerle, cantarle y llevarle en brazos desde el principio. Gradualmente llegó a ser un tirano, despertándonos hasta 10 veces por noche. Durante las vacaciones con la familia de mi esposo fue el colmo, debimos hacer turnos para mecerle y cantarle en nuestro diminuto cuarto, sabiendo que toda la familia se despertaba con cada grito, frecuente y escandaloso.

Volvimos del viaje y pensamos que ciertas cosas deberían mejorar una vez que todos estuviéramos durmiendo en nuestras camas. La primera noche en casa, a la 1 am después de la tercera vez que llamó despertándonos, en nuestro delirio de estar privados de sueño le dimos una oportunidad al doctor Ferber.

Fueran cerca de una hora de gritos y cuidadosas salidas y regresos programados y así sucesivamente hacia la cuna, pero todos finalmente dormimos esa noche. Después de dos noches de cada vez menos despertares frecuentes fuimos una familia Ferber.

Suena bastante simple, ¿no es cierto?.

Pero cuando te despiertas a las 3 am y sientes tu corazón roto por los múltiples gemidos ahogándose que son como cuchilladas y que tú sabes que deberían ser escuchadas, parece simplemente inhumano. Cuando caminas hacia la habitación y una cara roja de tanto gritar y cubierta de lágrimas y mocos, te confronta acusándote, tú simplemente quieres tener a tu hijo en tus brazos y calmar la situación con abrazos y susurros tranquilizantes.

Aunque el método Ferber funciona, tú no puedes evitar creer que si fueras mejor padre tendrías ganas de estar cantando y meciéndole toda la noche, o hacer un espacio en tu dormitorio, en tu cama para un pequeño cuerpecito extra.

Es como si nos diésemos una paliza a nosotros mismos, aun cuando descubrimos que el método funcionaba. Nada acerca de esto parece correcto – excepto por el hecho de que funcionó. Pronto pudimos poner a nuestro hijo en su cama y él pudo sobrellevar esto solo. Pero yo eché de menos estas ocasiones para mecerlo. Eché de menos su suave cabeza en mis brazos y la tranquila respiración contra mi piel.

Ahora “nuestra pequeña historia de éxito Ferber” va al fondo de las escaleras cada noche y pide para ir a cama. Si tratas de mecerlo o abrazarlo a la hora de acostarse se aleja retorciéndose, aun en medio de la noche, con un terrible frío. Él rehuye a ser mecido o cantado.

Le enseñamos a consolarse él solo, sin saber que estuvimos dejando escapar nuestra propia capacidad de hacer eso por él.

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